Srebrenica, la vergüenza de Europa

Las víctimas describen la limpieza étnica en plena Europa en el juicio contra Mladic

Data: 
9 Jul 2012

 El exgeneral está acusado del genocidio de Srebrenica y de crímenes de guerra y contra la humanidad

"Un soldado serbio nos dijo que ya no quedaba nada en nuestro pueblo. Que nos fuéramos a Turquía"

Los detalles de la limpieza étnica de la que se acusa a Ratko Mladic, que responde del genocidio de Srebrenica ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), han llenado este lunes la sala que juzga al exgeneral serbobosnio. Elvedin Pasic, un bosnio musulmán de 34 años, primer testigo de la acusación, ha recordado en un inglés de acento americano la pérdida de la inocencia que supuso la militarización de su región poco antes del estallido de la guerra. Separado de su familia, sobrevivió a una ejecución de 150 civiles a manos de soldados serbios en noviembre de 1992. Tenía entonces 14 años.

Natural de Hrvacani, el pueblo de Pasic era musulmán “al cien por cien”, ha dicho, aunque estaba rodeado por otros con mezcla étnica, ya fuera serbia o croata. “Mis amigos de la escuela, en el pueblo cercano de Vrbanjci, eran de diversas comunidades y jugábamos juntos. Compartíamos nuestros equipos de deporte y celebrábamos juntos diversas festividades. Lo pasábamos muy bien. No había animosidad”.

 

La fiscalía espera contar con 400 testigos, 140 de los cuales están dispuestos a comparecer en persona

 

Un día, llegaron tanques y convoyes militares, y poco después, sin previo aviso, empezaron los bombardeos. “Era surrealista. Las bombas [del Ejército serbobosnio comandado por Mladic] caían sobre las casas, y mi madre nos dijo que nos tapáramos la cabeza”. Con lágrimas en los ojos y la voz temblorosa, ha descrito la huida de su casa saltando por una ventana bajo una lluvia de bombas. “Mamá nos dijo a mí y a mis hermanos que la obedeciéramos y que evitáramos exponernos a las balas en la calle. Pero luego teníamos que cruzar un prado y seguían disparando”, ha dicho. Los cinco ancianos que se quedaron en el pueblo perecieron.

Tras la fuga, la familia de Pasic fue rechazada en otras localidades por miedo a las represalias de los soldados serbobosnios. “Acabamos en un pueblo del lado de la frontera croata. Allí nos recibieron bien. Reencontramos a mi padre y hermano y estuvimos un mes porque los croatas nos dieron una casa. Pero un día, la gente empezó a recoger sus enseres y a marcharse. Nos dijeron que el pueblo se rendiría a los soldados y regresamos a nuestra casa, en Hrvacani. Por el camino, un soldado serbio nos dijo que ya no quedaba nada. Que nos fuéramos a Turquía, porque estábamos en Serbia”.

Vestido de gris, Mladic ha escuchado con atención sus palabras. En algunos momentos asentía, sujetando sus gafas de lectura. Antes de que Pasic tomara la palabra, el presidente de la sala, Alphon Orie, ha recordado que no deben repetirse testimonios ya presentados ante otros juicios del propio TPIY. Se trata de no perder tiempo y de que los testigos aporten nuevos datos con sus relatos. El juicio contra Mladic suma ya dos retrasos por sendos errores de la fiscalía, que no remitió a tiempo a la defensa unos 7.000 documentos.

El segundo testigo previsto es David Harland, asesor político de UNPROFOR, la Fuerza de Protección de Naciones Unidas desplegada en Croacia y Bosnia-Herzegovina. Él vivió el sitio de Sarajevo, el peor de la historia moderna, con 12.000 muertos por disparos de soldados serbobosnios. Según los fiscales, mostrará el plan de Mladic —y de su jefe político, el antiguo líder serbobosnio Radovan Karadzic— de dar primacía a los serbios. Ambas declaraciones ilustran los cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad contra Mladic.

Después llegará el genocidio de Srebrenica, el delito más grave imputado al excomandante en jefe de las tropas serbobosnias. En la ciudad bosnia fueron asesinados cerca de 8.000 varones musulmanes, y testificará Joseph Kingori. Este observador militar de la ONU, aportará información sobre el bombardeo de la ciudad bosnia donde se refugiaron miles de civiles musulmanes en 1995. Luego hablará de la posterior separación de los hombres y las mujeres y niños. El soldado holandés Eelco Koster, miembro del batallón de cascos azules de su país destinado a proteger Srebrenica, está asimismo citado. Junto con un compañero, descubrió en un río cercano nueve cadáveres de civiles tiroteados por la espalda.

Mladic niega todos los cargos y asegura que los autores fueron sus hombres, que actuaron por cuenta propia. Para evitar retrasos, la fiscalía pidió al TPIY que le dejara dividir la causa en dos partes: una por Srebrenica y la otra para Sarajevo. Los jueces rechazaron la solicitud y habrá un solo proceso. El pasado junio, también fue suprimido uno de los cargos de genocidio incluido en la acusación. Se refería a los crímenes cometidos por los soldados de Mladic, entre mayo y diciembre de 1992, en varios municipios de Bosnia. La sala decidió que no había pruebas suficientes. Con Srebrenica no tienen esas dudas. En total, la fiscalía espera contar con 400 testigos, 140 de los cuales están dispuestos a acudir en persona.

Tras el susto sufrido con los fallos de los acusadores, las Madres de Srebrenica acudirán de nuevo a La Haya, sede del TPIY, para escuchar a los testigos. Mladic huyó de la justicia internacional durante 16 años. Al final, fue arrestado en mayo de 2011 en Lazarevo, a 100 kilómetros de Belgrado, capital serbia. Muchas de las Madres buscan todavía los cadáveres de sus hombres para darles sepultura.